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A continuación se presentan las ideas básicas para reducir el consumo energético en instalaciones de alumbrado, las cuales pueden agruparse en tres tipos de medidas: - Aplicación de los niveles de iluminación recomendados Existen unos niveles de iluminación establecidos por diferentes organismos para cada tipo de actividad. Hay, en la bibliografía sobre alumbrado una gran variedad de datos sobre este tema. Si se sobrepasan los valores recomendados, se tendrá, evidentemente, un consumo energético mayor. Si, por el contrario, se reducen los estándares de iluminación, se conseguirá un ahorro energético, pero se producirá una serie de inconvenientes, tales como fatiga visual, pérdida de confort, disminución de actividad, etc.; este tipo de problemas no hacen aconsejable tal reducción de los niveles de flujo luminoso. - Obtención de los niveles de iluminación necesarios con la mínima potencia instalada Ello puede conseguirse aplicando las siguientes reglas básicas: Diseño correcto del sistema de alumbrado El sistema de alumbrado debe diseñarse de tal modo que se consiga el nivel de iluminación y la calidad de la luz de la forma más eficiente. Debe decidirse si se instala un sistema de alumbrado general o localizado o, quizás, uno mixto. Por otra parte, deben tenerse en cuenta factores de geometría, mantenimiento, flexibilidad, aporte parcial de la luz diurna, etcétera. - Utilización de la fuente de luz idónea más eficaz Debe utilizarse lámparas de elevada eficacia luminosa, pero considerando las exigencias de calidad de la luz de la zona por iluminar. Es decir, la elección deberá basarse no sólo en el rendimiento energético sino también en las propiedades de reproducción de color. En el caso de instalaciones existentes, deben estudiarse la posibilidad de sustituir las lámparas actuales por otras más eficientes. En este sentido, se recomienda: Sustituir bombillas incandescentes por fluorescentes. Existen en el mercado lámparas fluorescentes que pueden colocarse sobre los mismos casquillos que las bombillas incandescentes. Pueden ser de dos tipos: compactas y de tubo intercambiable. Además este tipo de lámparas tienen una vida útil de aproximadamente 6000 horas, lo que equivale a seis veces más que la incandescentes. Reemplazar lámparas fluorescentes antiguas (38 mm de diámetro) por otras más eficientes (26 mm de diámetro), que puede ser de dos tipos: a) Estándar: Aquellas que dan el mismo flujo luminoso que las convencionales, pero con menos potencia. b) De Trifósforo: Éstas dan, para la misma potencia que las estándar, más flujo luminoso, por lo que se vería reducido el número de lámparas necesarias para un mismo nivel de iluminación; además su vida útil es superior. Por lo tanto, no son aconsejables para sustituir sólo una lámpara sino únicamente cuando se realice un cambio masivo. Reemplazar lámparas de vapor de mercurio por fuentes de luz de vapor de sodio de alta presión. Utilización eficiente del flujo luminoso de la lámpara La utilización eficiente del flujo luminoso emitido por la lámpara viene condicionada por el “factor de utilización” ya definido anteriormente, que depende del tipo de luminarias empleadas, de la forma del local y de las reflectancias de paredes, techos y suelos. En consecuencia, deben utilizarse luminarias que permitan que la mayor parte posible del flujo de la lámpara alcance el plano de trabajo. Por tanto, debe considerarse no sólo el rendimiento de la luminaria ésta puede ser muy eficiente, pero emitir luz en todas direcciones, por lo que la iluminación en el plano de trabajo puede ser bajasino también su distribución luminosa. Conviene pues emplear los sistemas de alumbrado de más alto rendimiento, principalmente el directo, y siempre que se pueda el intensivo. También es necesario considerar el efecto de la decoración ambiente. Cuanto más claras sean las superficies del local, más alto será el factor de reflexión, y, por consiguiente, menor será la energía necesaria para su iluminación. Cuanto menor sea el área y/o mayor la altura del local, mayor será la influencia de las reflectancias de paredes, techos y suelos. Mantenimiento del equipo de alumbrado en buen estado Con el transcurso del tiempo, las lámparas van perdiendo eficiencia por envejecimiento. Por otra parte, tanto en las lámparas como en las luminarias se va acumulando polvo, lo que trae como consecuencia una reducción del flujo luminoso que llega al plano de trabajo. Por tanto, deben plantearse programas de renovación periódica de lámparas y de limpieza también periódicas de éstas y de las luminarias, los cuales pueden hacerse de forma conjunta. Utilización de la instalación de alumbrado sólo cuando se necesita La idea básica es que el alumbrado permanezca encendido mientras se precise, y desconectado cuando no sea necesario. Por ello, pueden llevarse a cabo las acciones siguientes: Utilización de aparatos programadores de encendido y apagado en aquellos recintos que sea posible. Fraccionamiento de los circuitos de alumbrado que permitan iluminar diferentes zonas y, de este modo, poder mantener apagadas las lámparas en determinados lugares en los momentos en que no son necesarias. Utilización, en el caso de alumbrado público, de celdas fotoeléctricas o de interruptores horarios que aseguren su apagado cuando no se precisa iluminación. Establecimiento de circuitos parciales de alumbrado reducido para los periodos fuera de las horas laborables. Limpie periódicamente las lámparas y los reflectores Cuando se instala una lámpara nueva, ésta tiene un rendimiento lumínico determinado; es decir, por cada Watt se produce una cierta cantidad de flujo luminoso. Este rendimiento no se mantiene en el tiempo, sino que va disminuyendo paulatinamente, debido, por una parte, al envejecimiento propio de la lámpara y, por otra, al ensuciamiento de la misma y del reflector. En un tubo fluorescente, por ejemplo, la pérdida de rendimiento por envejecimiento es relativamente pequeña, oscilando entre un 2 y un 3% cada 1000 h. El efecto del ensuciamiento de las lámparas y de los reflectores es muy superior. Así en un tubo fluorescente, por ejemplo, la pérdida de rendimiento por ensuciamiento incluyendo el propio envejecimiento, se sitúa normalmente entre un 15 y 20% cada año, pudiendo ser muy superior en cierto casos extremos. Líneas de acción Dado que el efecto negativo del ensuciamiento sobre el rendimiento es muy importante, se recomienda efectuar una buena limpieza, mediante lavado de las lámparas y de los reflectores. En viviendas, comercios, oficinas y, en general, en locales que no haya mucho polvo debe ser anual. Por lo que se refiere al cambio de lámparas, lo que se recomienda es sustituirlas a medida que vayan fallando. En efecto, un tubo fluorescente, por ejemplo, tiene una vida media de aproximadamente 7000 horas, por lo cual la pérdida total de rendimiento se sitúa entre un 15 y un 20%, que es lo que pierde por todos los conceptos (envejecimiento + ensuciamiento) en un año. Iluminación Reduzca la iluminación del exterior y la de los pasillos al mínimo requerido por seguridad. La iluminación nocturna de exteriores, fachadas, escaparates o pasillos suele tener varias finalidades: Decoración. Exposición de productos comerciales. Este tipo de alumbrado está en funcionamiento muchas horas a lo largo del año, por lo cual se recomienda., bajo el punto de vista energético, reducir los niveles de iluminación a los mínimos necesarios por razones de seguridad. Líneas de acción En comercios y fachadas, apague a partir de cierta hora, la iluminación meramente decorativa o de exposición. En pasillos e interiores, disponga de dos niveles de iluminación: el normal y el reducido para la señalización de puertas, salidas de emergencia, gabinetes de control, etcétera. Varios: Apague los equipos cuando no sea necesario utilizarlos En edificios de oficinas, almacenes y locales de uso comercial en general existen una serie de lámparas y aparatos que se usan durante la jornada de trabajo. Es frecuente que algunos de estos equipos, sobre todo aquéllos que usan varias personas, queden encendidos al final o durante cualquier interrupción de la jornada laboral, con el consiguiente gasto innecesario de energía que esto representa. Líneas de acción: Confeccione una lista en la que se especifiquen todos los aparatos que deben apagarse, no sólo al final de la jornada de trabajo, sino en todos los periodos de tiempo en que no vayan a utilizarse. Ponga carteles para crear conciencia en los empleados sobre la utilidad de esta medida y trate de motivarlos. Elija un operario que se responsabilice de llevar a la práctica este tipo de acciones. |
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